Durante el mes de mayo, la comunidad educativa de la Institución Educativa Rural Urama, llenó de color y significado uno de sus espacios a través de un mural construido colectivamente, una iniciativa que refleja el amor por la familia, el cuidado del medio ambiente y el sentido de pertenencia por el territorio.
La actividad reunió a docentes, estudiantes, familias y al grupo de Exploradores Ecológicos —integrado por niños y niñas desde preescolar hasta quinto de primaria— en un proceso participativo donde cada aporte fue importante. A través de dibujos, mensajes e ideas construidas en familia, la comunidad dio vida a una obra que hoy representa la unión entre las personas y la naturaleza.
El mural muestra a dos niños como símbolo de la familia y del compromiso con el planeta, resaltando valores como la protección ambiental, el cuidado de la vida y la corresponsabilidad frente al entorno. Más que una intervención artística, esta experiencia se convirtió en un espacio de encuentro, creatividad y trabajo colectivo.
La iniciativa nació del proyecto Un jardín para soñar, desarrollado junto a las docentes y los Exploradores Ecológicos, con el acompañamiento de la Alianza para el Desarrollo, a través de su componente de Hábitat. Su propósito es crear un jardín escolar colorido, estimulante y lleno de vida, que favorezca el bienestar emocional, el aprendizaje y la creatividad de los estudiantes, promoviendo entornos naturales y dinámicos para su desarrollo integral.
Este proceso también se articula con las jornadas comunitarias de embellecimiento lideradas por el grupo Los Jardineros, una iniciativa impulsada por los mismos estudiantes. Cada 15 días, niños, niñas y comunidad se reúnen en espacios estratégicos del corregimiento —especialmente en el sector La Virgen, entrada principal de San José de Urama— para realizar actividades de siembra, pintura y mantenimiento de espacios comunitarios.
Ambas iniciativas comparten un mismo propósito: fortalecer el sentido de pertenencia por el territorio y seguir construyendo comunidad desde el cuidado, la participación y el trabajo colaborativo. Además, proyectan a futuro la creación de un vivero escolar que permita mantener las jardineras de la institución educativa y contribuir al embellecimiento de otros espacios del corregimiento.
Con acciones como estas, San José de Urama demuestra que cuando la comunidad se une alrededor de un sueño común, florecen no solo los jardines, sino también las oportunidades para transformar el territorio desde la esperanza y el trabajo colectivo.










